70% Lana y 30% Seda: La Fórmula Atemporal.

70% Lana y 30% Seda: La Fórmula Atemporal.

Dos Fibras. Una Precisión.

La lana merino extrafina regula. La seda suaviza. Juntas — en una composición de 70% lana merino y 30% seda — construyen un tejido que no necesita elección entre confort y duración. Esa proporción es el sello de Oscalito: calibrada durante décadas, no modificada.

Antes del hilado, las fibras se peinan meticulosamente para asegurar la proporción exacta en mezcla íntima. Luego, el hilado alcanza una finura extrema: un kilo de hilo mide cincuenta kilómetros. Esa densidad define la caída, el tacto y la forma en que la prenda habita el cuerpo.

La lana aporta la estructura térmica: retiene el calor en frío, libera la humedad cuando la temperatura sube. Sin volumen, sin picor. La seda añade brillo sutil, resistencia superior y una suavidad que convierte la prenda en primera capa — directamente sobre la piel. Sus propiedades antibacterianas naturales reducen la necesidad de lavado; muchas veces basta con ventilar. La seda refuerza la lana desde adentro: la pieza mantiene su forma, su caída y su tacto con el uso frecuente.

Cuando el lavado es necesario: agua fría, jabón neutro para lana, sin fricción, sin torsión. Secar horizontal, a la sombra. Guardar doblado, nunca en percha.

Una fibra que no envejece.